sábado, 15 de diciembre de 2012

NUEVOS OBJETIVOS, NUEVAS ILUSIONES

Hola de nuevo a todos. Estoy contento, ya ha pasado una semana desde la carrera de los 11Km de Torrepacheco y me siento muy bien.
¿Cómo amanecí el lunes? Cansadísimo. Cuando me levanté a las 7 de la mañana me di cuenta de que tenía unas agujetas de escándalo, no sólo en las piernas, sino en los hombros y los brazos, pero a pesar de ello esa misma tarde fui a jugar al tenis. Para el miércoles ya estaba recuperado totalmente, lo cual me produce una satisfacción muy grande, aunque dado que esta semana apenas he tenido actividad deportiva es bastante normal.

Bueno, una vez que os he hablado muy por encima de esta semana quiero hablar de algo más relevante.

Un par de semanas antes de la carrera estaba hablando con mi amigo y, no casualmente, entrenador. Os reproduzco un fragmento de la conversación a continuación, que fue algo así:

-Bueno, macho, en dos semanas tienes tu primera carrera...
-Ya lo sé, estoy muy emocionado, pero también muy nervioso, me he picado mucho con esto de correr, ya lo sabes.
-Jajaja, si te lo dije antes de empezar, ¿a que ahora no te imaginas el día a día sin correr?
-Pues no, la verdad es que el día que quiero salir y al final no puedo me entra una mala leche... Es que es una sensación increíble.
-Bueno, cuando hagas la carrera... ¿Qué vamos a hacer después?
-Pueeees... hombre... yo lo tengo bastante claro, jajaja.
-No, si yo también, sabes que te lo pregunto por que sí.
-Pues no hay mucho más que decir, ¿no? 
-A por la media maratón se ha dicho, si hasta tengo vista una que es candidata a ser tu primera. 
-Joer macho, si es que no sé ni para que preguntas, ¡hasta tienes vista la carrera! Jajaja.

Aquí quiero hacer una mención especial a la amistad. Esta conversación es sólo un ejemplo de la complicidad que existe entre dos amigos verdaderos, la felicidad que produce hablar con alguien que de verdad te entiende y lo reconfortante que resulta que esa persona sepa más que tú y esté dispuesto a apoyarte y feliz de ayudarte.

Pues dicho y hecho. ¿Cuál es mi próximo gran objetivo en el horizonte? LA MEDIA MARATÓN.
¡De sólo pensarlo me entran ganas de saltar como si fuera un niño! La verdad es que estoy muy implicado en el mundo del running (a mi nivel, claro está), completar los entrenamientos, comer bien, recuperar, disfrutar.
Quiero decir que éste objetivo me lo planteo de forma muy diferente a cómo me he planteado la carrera de Torrepacheco y los entrenamientos hasta ahora. La carrera del Domingo fue la primera, fue la culminación de mi primer chapuzón en el mundo del running, ver que soy capaz de alcanzar mis objetivos con paciencia y entrenamiento y darme cuenta de que el trabajo tiene su recompensa.

Ahora estoy muchísimo más motivado que hace dos meses, pero para mí la media maratón es un objetivo muy importante.
No tengo prisa, disfruto muchísimo corriendo, entrenando, viendo cómo voy mejorando, descubriendo cosas nuevas cada semana en este mundo. La media es algo que quiero hacer bien y, a ser posible, en un tiempo decente. No pretendo bajar de hora y media, pero sí de dos horas, por eso no me importa tomarme el tiempo que necesite para prepararla a un buen nivel.

Claro, que para eso queda mucho entrenamiento, y antes tengo muchos no-tan-pequeños objetivos.
¿El primero? Bueno, veo bastante claro que un gran paso para sentirme mejor y que mi cuerpo sufra menos corriendo es perder más peso. Quiero decir que esta faceta tiene poco que ver con el aspecto, no lo hago porque quiera verme más fuerte, más estilizado ni gustar más a nadie. Está claro que a uno siempre le gusta verse bien, pero mi motivación es mucho más fuerte que esa, es sentirme mejor, abrirme más puertas en el mundo del deporte, poder disfrutar al máximo de mis capacidades, por eso estas navidades quiero consultar a un dietista. Lo que quiero saber es qué y cuándo tengo que comer para encontrarme mejor, para aprovechar mis entrenamientos, para tener energía y para seguir mejorando lo máximo posible.

Tengo que reconocer que hace unos meses me hubiera dado bastante vergüenza ir a un dietista. Ahora no me da ninguna, pero comprendo que antes del verano sí fuera así. Ahora es cuestión de que quiero mejorar, me he demostrado a mí mismo que soy capaz de lo que me propongo en el ámbito físico, sin embargo hace poco es algo que yo no tenía muy claro. En junio hubiera imaginado una visita al dietista como 'quieres perder peso y no te sientes bien físicamente, no estás contento con ello y sin embargo no haces nada para sentirte mejor'. ¿Qué pasa? Que eso de querer mejorar pero ver que no hacemos nada para ello es algo que no le gusta a nadie, pero eso es tiempo pasado. Ahora quiero ir a que me diga cómo puedo mejorar lo que ya estoy haciendo, no me tengo que demostrar que puedo, ya lo sé, lo hago por mí, por mi afición (convirtiéndose en algo más) al running, al tenis, a la bici y mi pasión por la montaña.

Hoy la entrada del blog ha sido un poco de repaso y de echar la vista al frente, de plantear nuevos objetivos y empezar con una ilusión grandísima. Estas Navidades van a ser de mucho estudio, pero también de running, montaña, tenis y soñar con el próximo objetivo... LA MEDIA MARATÓN.





domingo, 9 de diciembre de 2012

Catorce semanas... Y una carrera.

Hola de nuevo a todos. En primer lugar me disculpo por haber tardado tanto en actualizar, pero ésta ha sido una semana bastante agitada, y os la voy a contar aquí.

El día 1 de Diciembre fue mi cumpleaños, el cual celebré con una cena en Madrid junto a mis amigos y compañeros de la facultad. Llegó el miércoles y yo cogí el autobús para llegar a Murcia, dispuesto a ir el jueves al Roldán a hacer una ruta con mi amigo Sergio (muchos lo conoceréis por @unlococorredor), celebrar el viernes mi cumpleaños con una cena mexicana y el domingo, finalmente, CORRER LOS 11KM VILLA DE TORREPACHECO.

Tras recoger a Sergio llegamos al comienzo de nuestra ruta, aparqué y cuando me disponía a empezar a subir monte me tocan el hombro. Me giré y allí estaban mis amigos, que habían organizado una sorpresa para mí acompañándome a hacer una ruta que no pudo ser más genial. Me montaron un recorrido dejándome 'pistas' con un regalo final inigualable. Si el día pintaba bien, aún quedaba más.
Por la tarde me fui a casa de mi novia, y tras estar un rato allí me dijo: 'Me visto y salimos para tu casa a cenar, ¿vale?' Hasta ahí todo normal, pero al llegar a mi casa me sorprendieron vestidos con sombreros mariachis, junto a mi familia, cantando una canción cuya letra habían modificado para mí y con una cena mexicana y margaritas (la bebida con tequila, no os vayáis a pensar...). Nunca me habían sorprendido tanto positivamente en un mismo día, y quiero agradecerles que hicieran todo eso por mí, esta semana he disfrutado con la máxima felicidad mis recién estrenados 20 años.

Y ahora vamos a hablar de deporte.

Desde el domingo pasado no he podido salir a correr, he tenido unos días muy ajetreados y pese a que el entrenamiento esta última semana antes de la carrera era prácticamente nulo, no he hecho lo poco que tenía que hacer.
El jueves, como ya os he dicho arriba, hice una ruta por el monte de Cartagena acabando en una playa inaccesible en coche (y andando para la mayoría de los domingueros). Fueron 14 Km preciosos, un tanto durillos, en los que disfruté e incluso me atreví a corretear en algunos tramos. Faltaban 3 días para el gran momento, mi primera carrera.

El sábado los nervios se apoderaron de mí. No paraba de pensar si podría terminar los 11 Km, pues nunca había corrido esa distancia, en los entrenamientos había llegado a hacer 8 Km como máximo.
Por la noche me puse las pantorrilleras compresoras para estrenarlas (me las regalaron el jueves) y la sensación que obtuve no pudo ser más dolorosa. Cuando comencé la sesión de activación, noté cómo se me tensaron muchísimo los músculos tibiales y los sentía palpitar, hasta tal punto que cuando llevaba 10 minutos corriendo tuve que bajármelas hasta los tobillos para volver corriendo a mi casa y hacer las series, pero para lo único que sirvió fue para que no me hicieran más daño.

Cuando llegué a mi casa decidí que evidentemente hoy correría sin las pantorrilleras, y miraría si tenía que cambiarlas por una talla más grande. Me sentía muy inseguro y nervioso. Me preparé las cosas para la carrera, la camiseta térmica, la de manga corta, la braga para el cuello, los guantes, los pantalones, los calcetines, la cinta del pulsómetro, el reloj, la cinta del dorsal y, por supuesto, mis zapatillas. Al final acabé de pie frente al espejo pensando qué iba a hacer esta mañana. ¿Iba a acabarla? ¿Iba a ser el último? Me acosté a las 2 de la mañana.

Hoy ha sonado el despertador a las 7:20. Me he levantado, me he lavado la cara, y mientras me preparaba el desayuno he puesto música para animarme. He tomado un café, un zumo de naranja, dos tostadas y un puñado de nueces. Estaba asustado, revisando todos los detalles, pero con mucha ilusión por prepararme para ir a mi primera carrera. Tras coger el coche y salir hacia Torrepacheco a las 9 de la mañana me he perdido, ya que el GPS del coche ha decidido que podía sustituir la carrera por un agradable paseo por Balsicas. He llegado a la línea de salida a eso de las 9:50 de la mañana. Allí estaba Sergio, que participaba en la media maratón, unos amigos y mi madre. He calentado, estirado un poco y me he colocado en el pelotón para la salida. Han sido 14 semanas de entrenamiento, desde que empecé a salir a correr 10 minutos con la lengua arrastrando, 14 semanas de momentos mejores y peores, y ahora me enfrentaba a mí mismo. Para la mayoría de corredores 11 Km son un paseo en el que pueden exprimirse y hacer una buena marca, pero para mí, que llevo 3 meses y medio corriendo, son una prueba de superación.

¡PUM! Han dado el pistoletazo de salida. No puedo estar más emocionado. Comienzo la carrera y, tras algún rato en el que yo se que voy demasiado rápido para aguantar toda la carrera, me coloco al lado de una chica que corre junto a mi un par de kilómetros. Ella aprieta el ritmo y yo decido no seguirla porque quiero reservarme para el final y ahora quiero bajar un poco. Tras hacer unos primeros 3 Km bastante más rápido de lo que acostumbro (como un minuto más rápido) bajo el ritmo hasta algo normal para mí.
Al llegar al Km 6 me noto algo cansado. Iba corriendo solo porque llevaba un pelotón unos metros por delante y otro por detrás. Hacía algo de viento y hasta el Km 8 no había nadie para animar. Ahí he bajado bastante el ritmo porque tenía miedo de cansarme demasiado y no acabar. Comienza el Km 8 y vuelvo a intentar coger un ritmo más habitual para mí. Ya queda poco para acabar. La gente empieza a animar más, los de la organización dan empujones morales a todos los que pasan. Llego al avituallamiento y cojo una botella de agua, me mojo la cara, me enjuago la boca y trago un poco. Estoy en el Km 10 y ya sólo queda rematar. Cuando llevo unos cientos de metros me encuentro a dos amigos míos que habían ido a vernos a Sergio y a mí. Se ponen a correr conmigo y eso me da muchos ánimos. De pronto veo los arcos y al final la línea de meta. Aprieto el paso todo lo que me permiten las piernas. Los últimos metros son increíbles. Toda la gente animando, chillando, sonriendo y dándote ánimos. Llego a la línea de meta y suena el pitido del chip. He terminado la carrera.

¿En cuánto tiempo lo he hecho? Pues más rápido de lo que pensaba. No era una competición contra nadie, sólo una carrera junto a mí mismo. La sensación ha sido inigualable. Los escalofríos de emoción cuando la gente te anima, la felicidad y satisfacción al enfilar la línea de meta, correr junto a gente que no conoces y que va tirando de ti darse cuenta.

PARA MÍ, HOY LA SENSACIÓN ES DE HABER GANADO, Y MUCHO.




viernes, 30 de noviembre de 2012

De tener agujetas a ganas de más

¿Es fácil empezar a correr para alguien que no tiene ni idea? Pues depende en gran medida de tus motivaciones, ya que si dejas que correr se convierta en algo pesado no vas a disfrutar de la experiencia.
Una de las mejores sensaciones es ver cómo progresas, cada día te vas poniendo pequeñas metas y tienes ganas de correr un poco más lejos o un poco más rápido.

Ya que me ponía a correr quería hacerlo bien, con alguien que me aconsejara sobre qué debía hacer, cómo enfocar las primeras salidas y cómo ir aumentando el ritmo. Para ello conté y sigo contando con la ayuda y apoyo de mi gran amigo, el primero al que conté mis planes de empezar a correr. Cuando me dijo que haciéndolo bien se podía progresar mucho nunca imaginé que pudiera llevar tanta razón. Las primeras salidas consistían en dar un par de vueltas a un parque de Murcia con camiseta de algodón, pantalón deportivo y unas zapatillas de deporte que tenía desde el instituto.

¿Cómo iba a imaginar yo que podría correr disfrutando y sin preocuparme de cuánto quedaba para pararme? 198 ppm durante 12 minutos de trote, agujetas en todos y cada uno de los músculos de las piernas. Había que dar un salto de fe y seguir saliendo a ver si cambiaban las cosas. Tras 3 semanas de entrenamiento pensé que había llegado el momento de comprarme unas buenas zapatillas, ya que estaba decidido a seguir entrenando y quería hacerlo en las mejores condiciones posibles. Para comenzar la semana fui en compañía de éste amigo del que os he hablado a una tienda de running, y tras probar unas cuantas zapatillas me decidí por estas preciosidades:


Es una inversión que merece la pena. No me he arrepentido ni un sólo segundo desde que me las compré.

Esa misma tarde decidí salir a estrenarlas, tenía muchas ganas de probarlas, ver cómo sentía el impacto sobre el suelo y comenzar a dar los primeros pasos con las zapatillas con las que quería poder recorrer muchos kilómentos. En ese momento me di cuenta de que YO PUEDO. Conseguí correr 45 minutos, desde el centro de Murcia hasta El Puntal, no me importó el ritmo, los tiempos, todo eso daba igual.

En 3 semanas de entrenamiento pasé de correr 12 minutos con el corazón en la boca a hacer 45 con unas pulsaciones altas pero no asfixiantes. Si perseveras y hacer las cosas bien todo es posible, tienes que desearlo, ponerle ganas, esforzarte, pero el esfuerzo tiene una recompensa, una gran recompensa en este caso. Si quieres, puedes.

YO QUERÍA CON LOCURA, Y HABÍA EMPEZADO A VERLO POSIBLE.

Ya hemos arrancado

Hola a todos. En primer lugar quiero presentarme. Soy un chaval de 19 primaveras que en los últimos 3 años el máximo ejercicio que había hecho era levantarme del sofá para ir a acostarme a la cama.

En Agosto de este año decidí cambiar muchas cosas de mi vida, y una de ellas fue mi manera de aprovechar el tiempo del que dispongo. Yo solía jugar al tenis y hacer bicicleta de montaña, pero cuando me mudé a Madrid para estudiar la carrera abandoné todos esos aspectos deportivos para dedicarme a sobrevivir entre apuntes, exámenes, lavadoras, la cocina y la organización de una vida nueva. Siempre me ha encantado la montaña. Este verano, en Julio, estaba en los Pirineos de vacaciones con mi familia. Durante 10 días me levantaba, nadaba un rato, desayunaba, hacía largas rutas de senderismo y me bañaba en ríos gélidos. Después de haber tenido un segundo año de carrera horrible, especialmente a nivel personal, y un comienzo de verano nada agradable debido a un par de grandes sustos de los que te hacen pararte a pensar, decidí que desde ese momento las cosas iban a cambiar.

Lo primero a lo que me decidí fue a perder peso, pues estaba muy (muy muy muy) por encima del que debería tener. Los 10 días de natación, buenos desayunos y deporte en montaña me hicieron darme cuenta de que era posible. Cuando volví de viaje le dije a un gran amigo, mi persona de mayor confianza, lo siguiente:
-Tengo un gran proyecto en mente, algo realmente importante. Si veo que puedo con ello, te lo contaré cuando vuelva a Murcia en Septiembre.
El proyecto dependía de mí, y me veía con la determinación suficiente para darle un giro a todo esto.
Éste amigo del que os hablo es un gran deportista, excelente persona y genial consejero. Le dije que me había decidido a cambiar mi sedentarismo para poder disfrutar de mi mismo, de mi cuerpo, de la naturaleza.

QUERÍA EMPEZAR A CORRER.