Hola de nuevo a todos. En primer lugar me disculpo por haber tardado tanto en actualizar, pero ésta ha sido una semana bastante agitada, y os la voy a contar aquí.
El día 1 de Diciembre fue mi cumpleaños, el cual celebré con una cena en Madrid junto a mis amigos y compañeros de la facultad. Llegó el miércoles y yo cogí el autobús para llegar a Murcia, dispuesto a ir el jueves al Roldán a hacer una ruta con mi amigo Sergio (muchos lo conoceréis por @unlococorredor), celebrar el viernes mi cumpleaños con una cena mexicana y el domingo, finalmente, CORRER LOS 11KM VILLA DE TORREPACHECO.
Tras recoger a Sergio llegamos al comienzo de nuestra ruta, aparqué y cuando me disponía a empezar a subir monte me tocan el hombro. Me giré y allí estaban mis amigos, que habían organizado una sorpresa para mí acompañándome a hacer una ruta que no pudo ser más genial. Me montaron un recorrido dejándome 'pistas' con un regalo final inigualable. Si el día pintaba bien, aún quedaba más.
Por la tarde me fui a casa de mi novia, y tras estar un rato allí me dijo: 'Me visto y salimos para tu casa a cenar, ¿vale?' Hasta ahí todo normal, pero al llegar a mi casa me sorprendieron vestidos con sombreros mariachis, junto a mi familia, cantando una canción cuya letra habían modificado para mí y con una cena mexicana y margaritas (la bebida con tequila, no os vayáis a pensar...). Nunca me habían sorprendido tanto positivamente en un mismo día, y quiero agradecerles que hicieran todo eso por mí, esta semana he disfrutado con la máxima felicidad mis recién estrenados 20 años.
Y ahora vamos a hablar de deporte.
Desde el domingo pasado no he podido salir a correr, he tenido unos días muy ajetreados y pese a que el entrenamiento esta última semana antes de la carrera era prácticamente nulo, no he hecho lo poco que tenía que hacer.
El jueves, como ya os he dicho arriba, hice una ruta por el monte de Cartagena acabando en una playa inaccesible en coche (y andando para la mayoría de los domingueros). Fueron 14 Km preciosos, un tanto durillos, en los que disfruté e incluso me atreví a corretear en algunos tramos. Faltaban 3 días para el gran momento, mi primera carrera.
El sábado los nervios se apoderaron de mí. No paraba de pensar si podría terminar los 11 Km, pues nunca había corrido esa distancia, en los entrenamientos había llegado a hacer 8 Km como máximo.
Por la noche me puse las pantorrilleras compresoras para estrenarlas (me las regalaron el jueves) y la sensación que obtuve no pudo ser más dolorosa. Cuando comencé la sesión de activación, noté cómo se me tensaron muchísimo los músculos tibiales y los sentía palpitar, hasta tal punto que cuando llevaba 10 minutos corriendo tuve que bajármelas hasta los tobillos para volver corriendo a mi casa y hacer las series, pero para lo único que sirvió fue para que no me hicieran más daño.
Cuando llegué a mi casa decidí que evidentemente hoy correría sin las pantorrilleras, y miraría si tenía que cambiarlas por una talla más grande. Me sentía muy inseguro y nervioso. Me preparé las cosas para la carrera, la camiseta térmica, la de manga corta, la braga para el cuello, los guantes, los pantalones, los calcetines, la cinta del pulsómetro, el reloj, la cinta del dorsal y, por supuesto, mis zapatillas. Al final acabé de pie frente al espejo pensando qué iba a hacer esta mañana. ¿Iba a acabarla? ¿Iba a ser el último? Me acosté a las 2 de la mañana.
Hoy ha sonado el despertador a las 7:20. Me he levantado, me he lavado la cara, y mientras me preparaba el desayuno he puesto música para animarme. He tomado un café, un zumo de naranja, dos tostadas y un puñado de nueces. Estaba asustado, revisando todos los detalles, pero con mucha ilusión por prepararme para ir a mi primera carrera. Tras coger el coche y salir hacia Torrepacheco a las 9 de la mañana me he perdido, ya que el GPS del coche ha decidido que podía sustituir la carrera por un agradable paseo por Balsicas. He llegado a la línea de salida a eso de las 9:50 de la mañana. Allí estaba Sergio, que participaba en la media maratón, unos amigos y mi madre. He calentado, estirado un poco y me he colocado en el pelotón para la salida. Han sido 14 semanas de entrenamiento, desde que empecé a salir a correr 10 minutos con la lengua arrastrando, 14 semanas de momentos mejores y peores, y ahora me enfrentaba a mí mismo. Para la mayoría de corredores 11 Km son un paseo en el que pueden exprimirse y hacer una buena marca, pero para mí, que llevo 3 meses y medio corriendo, son una prueba de superación.
¡PUM! Han dado el pistoletazo de salida. No puedo estar más emocionado. Comienzo la carrera y, tras algún rato en el que yo se que voy demasiado rápido para aguantar toda la carrera, me coloco al lado de una chica que corre junto a mi un par de kilómetros. Ella aprieta el ritmo y yo decido no seguirla porque quiero reservarme para el final y ahora quiero bajar un poco. Tras hacer unos primeros 3 Km bastante más rápido de lo que acostumbro (como un minuto más rápido) bajo el ritmo hasta algo normal para mí.
Al llegar al Km 6 me noto algo cansado. Iba corriendo solo porque llevaba un pelotón unos metros por delante y otro por detrás. Hacía algo de viento y hasta el Km 8 no había nadie para animar. Ahí he bajado bastante el ritmo porque tenía miedo de cansarme demasiado y no acabar. Comienza el Km 8 y vuelvo a intentar coger un ritmo más habitual para mí. Ya queda poco para acabar. La gente empieza a animar más, los de la organización dan empujones morales a todos los que pasan. Llego al avituallamiento y cojo una botella de agua, me mojo la cara, me enjuago la boca y trago un poco. Estoy en el Km 10 y ya sólo queda rematar. Cuando llevo unos cientos de metros me encuentro a dos amigos míos que habían ido a vernos a Sergio y a mí. Se ponen a correr conmigo y eso me da muchos ánimos. De pronto veo los arcos y al final la línea de meta. Aprieto el paso todo lo que me permiten las piernas. Los últimos metros son increíbles. Toda la gente animando, chillando, sonriendo y dándote ánimos. Llego a la línea de meta y suena el pitido del chip. He terminado la carrera.
¿En cuánto tiempo lo he hecho? Pues más rápido de lo que pensaba. No era una competición contra nadie, sólo una carrera junto a mí mismo. La sensación ha sido inigualable. Los escalofríos de emoción cuando la gente te anima, la felicidad y satisfacción al enfilar la línea de meta, correr junto a gente que no conoces y que va tirando de ti darse cuenta.
PARA MÍ, HOY LA SENSACIÓN ES DE HABER GANADO, Y MUCHO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario