¿Es fácil empezar a correr para alguien que no tiene ni idea? Pues depende en gran medida de tus motivaciones, ya que si dejas que correr se convierta en algo pesado no vas a disfrutar de la experiencia.
Una de las mejores sensaciones es ver cómo progresas, cada día te vas poniendo pequeñas metas y tienes ganas de correr un poco más lejos o un poco más rápido.
Ya que me ponía a correr quería hacerlo bien, con alguien que me aconsejara sobre qué debía hacer, cómo enfocar las primeras salidas y cómo ir aumentando el ritmo. Para ello conté y sigo contando con la ayuda y apoyo de mi gran amigo, el primero al que conté mis planes de empezar a correr. Cuando me dijo que haciéndolo bien se podía progresar mucho nunca imaginé que pudiera llevar tanta razón. Las primeras salidas consistían en dar un par de vueltas a un parque de Murcia con camiseta de algodón, pantalón deportivo y unas zapatillas de deporte que tenía desde el instituto.
¿Cómo iba a imaginar yo que podría correr disfrutando y sin preocuparme de cuánto quedaba para pararme? 198 ppm durante 12 minutos de trote, agujetas en todos y cada uno de los músculos de las piernas. Había que dar un salto de fe y seguir saliendo a ver si cambiaban las cosas. Tras 3 semanas de entrenamiento pensé que había llegado el momento de comprarme unas buenas zapatillas, ya que estaba decidido a seguir entrenando y quería hacerlo en las mejores condiciones posibles. Para comenzar la semana fui en compañía de éste amigo del que os he hablado a una tienda de running, y tras probar unas cuantas zapatillas me decidí por estas preciosidades:
Es una inversión que merece la pena. No me he arrepentido ni un sólo segundo desde que me las compré.
Esa misma tarde decidí salir a estrenarlas, tenía muchas ganas de probarlas, ver cómo sentía el impacto sobre el suelo y comenzar a dar los primeros pasos con las zapatillas con las que quería poder recorrer muchos kilómentos. En ese momento me di cuenta de que YO PUEDO. Conseguí correr 45 minutos, desde el centro de Murcia hasta El Puntal, no me importó el ritmo, los tiempos, todo eso daba igual.
En 3 semanas de entrenamiento pasé de correr 12 minutos con el corazón en la boca a hacer 45 con unas pulsaciones altas pero no asfixiantes. Si perseveras y hacer las cosas bien todo es posible, tienes que desearlo, ponerle ganas, esforzarte, pero el esfuerzo tiene una recompensa, una gran recompensa en este caso. Si quieres, puedes.
YO QUERÍA CON LOCURA, Y HABÍA EMPEZADO A VERLO POSIBLE.
viernes, 30 de noviembre de 2012
Ya hemos arrancado
Hola a todos. En primer lugar quiero presentarme. Soy un chaval de 19 primaveras que en los últimos 3 años el máximo ejercicio que había hecho era levantarme del sofá para ir a acostarme a la cama.
En Agosto de este año decidí cambiar muchas cosas de mi vida, y una de ellas fue mi manera de aprovechar el tiempo del que dispongo. Yo solía jugar al tenis y hacer bicicleta de montaña, pero cuando me mudé a Madrid para estudiar la carrera abandoné todos esos aspectos deportivos para dedicarme a sobrevivir entre apuntes, exámenes, lavadoras, la cocina y la organización de una vida nueva. Siempre me ha encantado la montaña. Este verano, en Julio, estaba en los Pirineos de vacaciones con mi familia. Durante 10 días me levantaba, nadaba un rato, desayunaba, hacía largas rutas de senderismo y me bañaba en ríos gélidos. Después de haber tenido un segundo año de carrera horrible, especialmente a nivel personal, y un comienzo de verano nada agradable debido a un par de grandes sustos de los que te hacen pararte a pensar, decidí que desde ese momento las cosas iban a cambiar.
Lo primero a lo que me decidí fue a perder peso, pues estaba muy (muy muy muy) por encima del que debería tener. Los 10 días de natación, buenos desayunos y deporte en montaña me hicieron darme cuenta de que era posible. Cuando volví de viaje le dije a un gran amigo, mi persona de mayor confianza, lo siguiente:
-Tengo un gran proyecto en mente, algo realmente importante. Si veo que puedo con ello, te lo contaré cuando vuelva a Murcia en Septiembre.
El proyecto dependía de mí, y me veía con la determinación suficiente para darle un giro a todo esto.
Éste amigo del que os hablo es un gran deportista, excelente persona y genial consejero. Le dije que me había decidido a cambiar mi sedentarismo para poder disfrutar de mi mismo, de mi cuerpo, de la naturaleza.
QUERÍA EMPEZAR A CORRER.
En Agosto de este año decidí cambiar muchas cosas de mi vida, y una de ellas fue mi manera de aprovechar el tiempo del que dispongo. Yo solía jugar al tenis y hacer bicicleta de montaña, pero cuando me mudé a Madrid para estudiar la carrera abandoné todos esos aspectos deportivos para dedicarme a sobrevivir entre apuntes, exámenes, lavadoras, la cocina y la organización de una vida nueva. Siempre me ha encantado la montaña. Este verano, en Julio, estaba en los Pirineos de vacaciones con mi familia. Durante 10 días me levantaba, nadaba un rato, desayunaba, hacía largas rutas de senderismo y me bañaba en ríos gélidos. Después de haber tenido un segundo año de carrera horrible, especialmente a nivel personal, y un comienzo de verano nada agradable debido a un par de grandes sustos de los que te hacen pararte a pensar, decidí que desde ese momento las cosas iban a cambiar.
Lo primero a lo que me decidí fue a perder peso, pues estaba muy (muy muy muy) por encima del que debería tener. Los 10 días de natación, buenos desayunos y deporte en montaña me hicieron darme cuenta de que era posible. Cuando volví de viaje le dije a un gran amigo, mi persona de mayor confianza, lo siguiente:
-Tengo un gran proyecto en mente, algo realmente importante. Si veo que puedo con ello, te lo contaré cuando vuelva a Murcia en Septiembre.
El proyecto dependía de mí, y me veía con la determinación suficiente para darle un giro a todo esto.
Éste amigo del que os hablo es un gran deportista, excelente persona y genial consejero. Le dije que me había decidido a cambiar mi sedentarismo para poder disfrutar de mi mismo, de mi cuerpo, de la naturaleza.
QUERÍA EMPEZAR A CORRER.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)