¡Buenas de nuevo! Siento no haber escrito antes, pero he estado muy ocupado esta última semana entre idas y venidas. Acudí al colega que os comenté, que me recomendó un gimnasio en el que trabaja un chaval que es entrenador personal y además tiene alguna titulación en el ámbito montañero. Lo llamé para hablar con él y comentarle mi proyecto para que me dijese de qué manera podíamos trabajar juntos. Tras hacerme unas pequeñas pruebas el viernes 5 de Julio decidimos empezar el entrenamiento el lunes día 8. Quedamos en que él me proporciona el entrenamiento semana a semana durante los próximos dos meses con una sesión personal cada dos semanas. Ya hemos tenido la primera sesión y supongo que para la próxima debería haber mejorado algo. De momento el entrenamiento va muy bien, así que si alguien quiere más información que me escriba y le cuento sobre el gimnasio y el entrenador.
Su mayor preocupación es que me dé mal de altura y me tenga que dar la vuelta, hace mucho hincapié en esto, pero ya le he dicho que eso no es problema, si me encuentro mal me doy la vuelta sin rechistar lo más mínimo.
Desde la última vez que escribí me he dedicado a subir por el cortafuegos de Sierra Espuña con mi
amigo Pablo hace dos fines de semana (muy de madrugada), correr e ir al gimnasio durante la semana pasada.
El trabajo allí ha consistido en tres días de musculación y dos de aeróbico. El lunes trabajé bíceps y pecho, el miércoles tríceps y espalda y el viernes hombros y piernas, más veinte minutos de cardio tras acabar cada sesión. El martes y el jueves han consistido en correr en la cinta buscando intensidad, veinte minutos haciendo series en la elíptica y para acabar diez minutos en el stepper, que es un aparato infernal en cuanto le metes un poco de caña. Según me han dicho, es el mejor entrenamiento para lo que pretendo hacer, ya que consiste básicamente en subir escaleras de forma continua, a la intensidad que tú elijas. La verdad es que estoy muy contento con las sensaciones de los primeros días. Esta semana toca ir subiendo pesos y esforzarse más en cada sesión, que hay que meterle caña a esto.
Pero bueno, ¡no todo va a ser trabajar! Esta semana también ha habido tiempo para ir a la playa, disfrutar, leer y tomarse un buen caldero en Portman, que llevaba desde el verano pasado sin probarlo y casi no me acordaba de lo buenísimo que está. Ayer me encontré con mi amigo Dani y, hablando de todo un poco, me dijo que estaba deseando empezar en el mundillo de la escalada, que a ver cuando vamos al rocódromo para hacer alguna cosilla. ¡Qué falta me hace!
Esta semana seguiré en el gimnasio y el viernes hablaré tranquilamente con mi entrenador sobre el trabajo que tengo que hacer durante la última quincena de Julio, ya que me voy a los Pirineos con mi familia. Supongo que me dedicaré a correr y a subir alguna montañilla. En cuanto me comente cómo van a ser las próximas semanas de entrenamiento os diré algo.
Espero poder aprovechar para tocar monte, porque por mucho trabajo que haga en el gimnasio, yo creo que para mejorar en montaña hay que echar horas en la montaña. El trabajo de gimnasio ayuda a mejorar la musculatura y las condiciones, pero para saber gestionar tus fuerzas y coger algo de destreza hace falta tocar tierra y, eso sí, disfrutar mucho sudando en las cuestas.
Ahora voy a ir cogiendo la bolsa de deporte que toca ir a entrenar. En breve os comentaré unas cuantas cosillas sobre algún posible proyecto previo al Mont Blanc.
¡HASTA PRONTO!












